
Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres, tan oscuro!
Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.
Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que el entrar en la muerte!
Dor e lirismo. Lindo!
ResponderExcluir... Cae tu cuerpo compañera en la noche,
ResponderExcluircomo crepúsculo de fuego
como venganza de los pájaros,
en la vida y en la muerte.
... Puedo con tus brazos hecer versos de paz.
Muralha de la carne,
frontera del infinito!